En esta intervención se contraponen dos formas de racionalismo: el barroco español, entendido como un racionalismo materialista y crítico, y la Ilustración, interpretada como un racionalismo idealista, elitista y programático[1].
Según este planteamiento, la Ilustración reduce la literatura a un instrumento de adoctrinamiento moral y político al servicio de las élites, concibe la razón como patrimonio exclusivo de minorías ilustradas y transforma la creación literaria en una preceptiva rígida y normativa. Frente a ello, el Barroco —encarnado sobre todo en Cervantes, Quevedo, Gracián o Calderón— desarrolla una literatura de desengaño, no como pesimismo propio de las emociones de la impotencia, sino como conocimiento racional de la realidad efectiva: una realidad intervenida por el conflicto, las pasiones, la violencia, la hipocresía y los límites de la acción humana.
El Quijote se alza así como la más poderosa crítica de las ficciones idealistas incompatibles con el mundo real, mientras que Quevedo representa la demolición satírica de ilusiones humanas, políticas y morales.
La conferencia sostiene además que gran parte de la cultura contemporánea, en particular las élites intelectuales de la generación de los búmeres, prosigue enrocada en el idealismo ilustrado mediante utopías morales, pedagogías redentoras y discursos de una cursilería sentimental, de modo tal que pretenden imponer deseos tan subjetivos como anacrónicos sobre la realidad material del siglo XXI.
Frente a ello, una literatura verdaderamente crítica debería ejercer la función de reintroducir en nuestro tiempo el desengaño racionalista, y destruir mitologías inútiles e ideologías fracasadas, así como mostrar la complejidad efectiva que les toca vivir a los más jóvenes, esa generación cervantina de chavales nacidos en el siglo XXI.
La tesis final sostiene que el Barroco es más racional que la Ilustración precisamente porque no idealiza al ser humano ni confunde deseos absurdos con realidad efectiva, sino que exige ajustar el pensamiento a las condiciones materiales de la vida real, histórica y política.
